Los Titiriteros de Binéfar celebran sus 10.000 actuaciones ante el público más familiar de Pirineos Sur

Alegría absoluta. Esta es la mejor definición de lo que sintieron los más pequeños y sus familias con la actuación que ofrecieron Los Titriteros de Binéfar en el Anfiteatro de Lanuza. Fue la actuación 10.000. O casi. Porque con  40 años de trayectoria que acaba de cumplir la compañía aragonesa y actuaciones por más de 50 países de todo el mundo, es difícil llevar la cuenta. Los Titiriteros estaban de celebración y se notó: no escatimaron en esfuerzos ni recursos.  Repasaron todos sus grandes éxitos pero descubrieron algunas de sus nuevas canciones acompañados de títeres, animales gigantes, cabezudos, elefantes voladores… Todo fue poco para deslumbrar y sacar las risas que sobrevolaron en el pantano durante su intensa hora y media de actuación.

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Pero antes, Begoña Puértolas, directora ejecutiva de Pirineos Sur, se encargó de ejercer de presentadora del concierto y recalcar la gran importancia que han tenido y tienen Los Titiriteros de Binéfar en la recuperación de la tradición popular aragonesa. El inicio ya resultó muy emotivo y toda una declaración de intenciones: Paco Paricio y Pilar Amorós, los dos solos en el escenario, como la primera vez, cantando “¡Que empiece ya! y “Antón Pirulero”, de manera sobria, como aquellos dos músicos que hace 40 años apostaron por el camino más difícil para lograr el éxito y hacer felices a miles de niños. Pero el espectáculo no tardó en llegar con las esperadas “Las raposas” y “La despelona” ni tampoco todos los artistas, incluidos sus hijos y nietas.

Estrenaron temas nuevos (“Guantanamera”, “Duerme negrito”, “La muralla”), reivindicaron el legado de Bob Dylan (“Animals”) e incluso mostraron su esperado nuevo cabezudo de José Antonio Labordeta (con “Arremójate”) para certificar que 40 años no son más que el principio y les queda cuerda para rato. La fiesta se cerró con las infalibles “Los esqueletos” y “Arriba las vacaciones”, pero aún así supo a poco a su siempre exigente público que les obligó a bajar del escenario a repartir abrazos. Los Titiriteros de Binéfar siempre estarán asociados a las risas y alegría de  los más pequeños.

Decarneyhueso, en “Color Café”

Mares, viajes, canciones, inmigración, intercambio de culturas… Son los temas que tratan Decarneyhueso en sus actuaciones y precisamente son palabras que definen perfectamente la vida de María Dolores Pradera, de la que toman prestado su nombre. El segundo concierto en Castillo de Larrés se saldó de nuevo con un gran éxito de público y desde media hora antes del inicio la sala ya estaba casi llena para ver este proyecto musical del conocido actor Jorge Usón.

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Adán Carreras (bajo, guitarra y voz), Jesús Garrido (guitarras, teclados y voz), Nelson Dante (percusiones y voz) y Fernando Favier (percusión) completan una magnífica banda que maneja con soltura el patrimonio cultural latino, actualizándolo a los nuevos tiempos con respeto máximo, tanto en las versiones (“Negra presuntuosa” de Susana Baca, “De carne y hueso” de la propia María Dolores Pradera, “La estrella azul” de Mercedes Sosa), como en los temas propios (“Chacarera del viajero”, “Esperando”).

Usón echó mano de su faceta de actor para liderar un show con grandes dosis de teatralidad, de sonido profundo e intenso, espíritu reivindicativo (inmigración, derechos humanos) y cargado de buena música. Porque fue algo mucho más que un concierto al uso, fue una recuperación de la canción tradicional hispanoamericana cargada de belleza y un encuentro en el que la poesía tuvo un papel fundamental, con constantes alusiones a artistas como Jaime Gil de Biezma, Miguel Labordeta o José Antonio Rey del Corral.

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