Las 10 canciones de Echo & The Bunnymen que marcaron tu juventud

Echo and The Bunnymen es una de las bandas británicas indiscutibles de los 80 y cuyos rasgos distintivos –melancólicos y sombríos, pero también grandilocuentes por momentos- pueden rastrearse en multitud de formaciones posteriores, desde Interpol hasta Coldplay, pasando por Oasis o Radiohead. Su trayectoria se inició en 1978 con Ian McCulloch y el guitarrista Will Sergeant, – al poco se les unió el bajista Les Pattinson-, con un sonido muy en la línea de Joy Division o los primeros U2. Hasta 1984 publicaron los que se pueden considerar sus obras imprescindibles: “Crocodiles” (1980), “Heaven Up Here” (1981), “Porcupine” (1983) y “Ocean Rain” (1984). Entre 1988 y 1997 su cantante abandonó la banda y parecía que los días del grupo estaban contados. Pero McCulloch volvió a coger el micrófono y recuperaron el brío con el magnífico “Evergreen” (1997), para pasar a despejar todas las dudas sobre su futuro. Su último trabajo es “The Stars, The Ocean & The Moon” y contiene trece canciones seminales de su cancionero reinterpretadas y reimaginadas, más dos temas nuevos.

Ian McCulloch y Will Sergeant poseen uno de los repertorios más inspirados del pop de los últimos 40 años, con discos de su última etapa llenos de excelentes canciones. Muchos de sus temas han sonado en famosas películas y han inspirado a multitud de artistas. No llenan estadios como algunos de sus coetáneos (U2, The Cure, Depeche Mode), pero sus directos, tanto por calidad como por setlist, podrían rivalizar con ellos sin problemas. Para demostrarlo e ir preparando su concierto en Pirineos Sur el sábado 13 de julio, hemos preparado un top ten con las que consideramos sus mejores canciones o, por lo menos, las más representativas.

10. “Over The Wall”

El segundo disco de Echo and The Bunnymen, “Heaven Up Here”, es quizá el favorito de la mayoría de sus fans. Aunque posee algunos de los temas claves de su carrera, por sus atmósferas opresivas, oscuridad e intrincados ritmos, es uno de sus trabajos de los que más difícil extraer un single claro. Podrían estar en esta lista la enérgica “Whith a Hip”, la bella y atmosférica “All My Colours” o la trepidante canción que da título al disco, pero de todas ellas destaca “Over the Wall”, un tema especialmente inspirado en el que el bajo, batería y guitarra atrapan y crean un sonido marca de la casa y que continúa de manera brillante el legado dejado por Joy Division.

 

9. “Rescue”

Comienza con un punteo de guitarra inconfundible, uno de esos que solo Will Sergeant es capaz de crear, y los primeros compases pueden recordar al “Gloria” de Van Morrison, pero lo que viene a continuación ya es puro Echo and Bunnymen: estribillos con épica a punto de estallar pero siempre controlada, un bajo hipnótico y una guitarra imaginativa y siempre inspirada. Sigue siendo un clásico indispensable en todos sus conciertos.

8. “People Are Strange”

En 1987 Echo and the Bunnymen ya eran una estrellas y se les ofreció colaborar en una de las películas más icónicas de los 80, “Jóvenes ocultos”. Pero la banda de Ian McCulloch no se limitó a aportar un mero tema inédito o ya publicado, grabaron para la ocasión una versión de una de las canciones más famosas de The Doors, banda con la que precisamente siempre les compararon en sus comienzos. El mérito y éxito del tema es que fueron capaces de ser tan fieles como aportar su propia personalidad.

7. “Ocean Rain”

“Ocean Rain” fue el disco que les catapultó al estrellato. Muchos fans pudieron sentirse un tanto decepcionados al principio por su aproximación al pop orquestal, pero su belleza es incontestable: uno de los mejores discos de los 80, capaz de mirar muy de frente a los clásicos de U2 o The Cure, y del que infinidad de bandas siguen inspirándose. Coldplay o The Verve no sonarían igual si no hubiera existido este disco. Y aunque no es la mejor canción del LP, sí que es un ejemplo perfecto de ese cambio en su sonido y una pieza que no ha perdido ni un ápice de su grandeza y majestuosidad. Sigue encogiendo corazones.

6. “Seven Seas”

Seguimos con su cuarto disco y con la canción con la que abrazan irremediablemente al pop más luminoso. El cambio es considerable (el propio videoclip dirigido por Anton Corbijn los aparta de su imagen más oscura) y están mucho más cerca de los Beatles que de la Velvet Underground, pero su estribillo glorioso, los arreglos de cuerdas y guitarra y la voz de un especialmente inspirado McCulloch lograron una de sus canciones más inolvidables. Una joya pop que jamás te cansas de escuchar. “Pinta el mundo entero de azul y detén tus lágrimas antes de que escuezan”.

5. “The Cutter”

El aire oriental del comienzo de la canción mezclado con el sonido característico de sus comienzos fue algo muy novedoso para la banda, pero el gran momento llega en el minuto 1.44, cuando la melodía explota como una supernova, gloriosa, resplandeciente. “The Cutter” es una canción hecha para cantar a pleno pulmón en grande estadios, un chute de energía con unos teclados y arreglos que elevan el alma y vuelve demostrar que los Bunnymen son unos más que aventajados alumnos de Joy Division.

4. “Nothing Lasts Forever”

Muchos fueron los grupos de los 90 que echaron mano a los hallazgos sonoros de Echo and The Bunnymen y cuando la banda volvió a la actividad en el año 97, después de casi una década sin tocar juntos, lo hicieron con un disco luminoso, cargado estribillos perfectos y arreglos orquestales apoteósicos. Pero “Evergreen” posee una joya incontestable que se llama “Nothing Lasts Forever”. Es una hermosa balada de amor con la que parece que quieren sentar cátedra en una época en la que el mercado estaba dominado por el Britpop. Oasis hubieran matado por haber sacado este tema ese mismo año. De hecho, el propio Liam Gallagher fue invitado a colaborar en la canción.

3. “Lips Like Sugar”

Llegando al final de una lista plagada de inspiradas y pegadizas melodías, en el top 3 encontramos la que es quizá su canción más comercial y pegadiza, la irresistible “Lips like sugar”. Que Coldplay la versionase en sus directos y la usasen como guía de sus primeros trabajos ya ofrece bastantes pistas de cómo suena, aunque con la incomparable pericia de Sargeant a las seis cuerdas. Pocas veces Ian McCulloch ha sonado tan épico, tan exultante, tan triunfal para dar cuerpo a un estribillo que debería ser cantado en estadios ante 50.000 personas.

2. “Bring on the Dancing Horses”

Los años 80 están plagados de icónicas películas de adolescentes, pero si una destaca por su banda sonora esa es “La chica de rosa”, con algunos de los grupos más importantes del momento (Psychedelic Furs, OMD, INXS, The Smiths, Suzanne Vega…). Echo and The Bunnymen aportaron otro lustroso single inédito, “Bring on the dancing horses”, que a la larga se convertiría en otro de sus clásicos más demandados. Como algunas de sus mejores canciones, también se aparta de su sonido más característico, acercándose a ligeramente a la electrónica (muy en la línea de New Order, también en la BSO).

1. “The Killing Moon”

Su canción más eterna. Según palabras del siempre bravucón McCulloch, “la mejor canción jamás escrita”. Aunque tal afirmación sea una exageración aplicada a cualquier composición, de lo que no hay duda es que es uno de los temas más bellos de los 80 y que por derecho propio se ha convertido en un clásico atemporal. Perteneciente a su aclamado “Ocean Rain”, la voz y el sonido recuerdan mucho a Joy Division, pero los teclados y sutiles guitarras le otorgan un halo misterioso que la hace única. Esa sensación paranoica se acentuó aún más cuando la canción se usó en la película de culto “Donnie Darko”. Su inclusión en la banda sonora ayudó a que toda una generación redescubriera esta joya. Por cierto, Echo and The Bunnymen actúan en Lanuza el 13 de julio, con la luna casi llena (estará completa el 16).

Lista completa en Spotify:

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