KELTIÁFRICA, LA SORPRENDENTE FUSIÓN DE MÚSICA CELTA Y AFRICANA, CLAUSURA LA XIII EDICIÓN DE PIRINEOS SUR

El arriesgado proyecto del bretón Didier Guyot de fusionar la música celta y africana puso anoche el broche de oro a la decimotercera edición del Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur. KeltiÁfrica inundó de magia y sonidos subyugantes el Auditorio Natural de Lanuza. Más de 3.000 espectadores siguieron el espectáculo, que se prolongó durante dos horas y media en una agradable noche de luna llena. Guyot ha marcado un hito con KeltiÁfrica en el mestizaje y fusión que impregna las músicas del mundo, al mezclar dos estilos aparentemente muy diferentes pero que en el fondo tienen bastantes elementos en común, como explicó el multiinstrumentista antes del concierto. El bretón citó la coincidencia en las gamas pentatónicas y de los compases rítmicos 6 x 8. KeltiÁfrica comenzó a fraguarse en 999, tras una colaboración de Didier Guyot con los Tambores de Brazza. Después de varios encuentros e invitaciones, el proyecto se ha concretado este mismo año en un disco y en actuaciones como la que ayer se pudo disfrutar en Pirineos Sur. El responsable del concepto indicó que KeltiÁfrica “es una reunión de culturas musicales celtas y africanas, no sólo en los ritmos sino también en las lenguas y los textos”. Entre los músicos bretones que participan en esa unión destaca Bruno Le Rouzic, intérprete de gaita escocesa, que ha tocado con músicos celtas como Alan Stivell. En 995, ya había estado presente en Pirineos Sur con el grupo corso Y Muvrini. En la parte africana, otros dos grandes artistas: la cantante Estha y el guitarrista Ousmane Kouyaté, que también habían visitado Lanuza. La primera, en dos ocasiones: con la banda de Manu Dibango (200) y el pasado año, con el espectáculo “Voces de Mujer”. Kouyaté en 994, acompañando a Salif Keita.

top