“Global Groove” se despidió de Sallent de Gállego con el trepidante ritmo de Abdul &The Gang

Era noche de decir adiós. “Global Groove” celebró ayer en el Escenario Mercados del Mundo su última jornada y lo hizo como ha de ser una buena y recordada despedida: con una fiesta digna de Pirineos Sur. Y los anfitriones fueron Abdul Ben Salem y su pandilla de descarados músicos, o lo que es lo mismo Abdul &The Gang. Una pequeña intro sirvió para llamar la atención. Ocho músicos (batería, bajos, guitarra y vientos) iban calentado la máquina hasta que su cantante y líder comenzó a cantar fuera de escena. A partir de allí, Abdul ya no paró.

Bien es cierto que el concierto fue de menos a más. “Salam” y “Labesse” fueron un estupendo arranque, pero el punto de inflexión lo marcaron “Ksarsouk” (un espléndido blues del desierto) y “Printemps arabe” (pletórica demostración de saxo y percusión), fue entonces cuando todo cobró sentido y despegó. El público fue el primero en percatarse y respondió con ganas y entusiasmo. Un perfecto cierre como “Chibani” no fue dado por válido. El show debía continuar y así regalaron dos bises que fueron recibidos con los brazos, literalmente, abiertos.

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Después de una semana en la que el ritmo fue protagonista, pero con propuestas más arriesgadas, el concierto de Abdul &The Gang resultó un perfecto final, en el que primó más la verbena y la fiesta. Y si la banda debe finalizar su concierto entre el público, se hace- para gozo de las cerca de 800 personas que se arremolinaban a su alrededor. En resumidas cuentas, una noche para dejarse llevar más por las piernas y el corazón que por la cabeza.

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Hip Hop, funky y pinceladas de breakdance han protagonizado la tarde con la actuación de Cultura Urbana en el patio de las escuelas de Sallent de Gállego. Una propuesta tan divertida como didáctica que ha concluido con más de 40 niños y adultos practicando los ritmos callejeros sobre el escenario, a las órdenes rítmicas de sus impulsores.

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