El pop electrónico y los ritmos africanos hicieron vibrar los Mercados del Mundo

Trepidantes, intensos, frenéticos y muy bailables. Así fueron los conciertos de anoche de los Mercados del Mundo de Pirineos Sur, protagonizados por el belga Témé Tan y los colombianos Ghetto Kumbé. Aunque parten de mundos muy diferentes albergan dos importantes puntos en común: una apuesta muy importante por la electrónica y un gran interés por la cultura africana.

Témé Tan, nacido en el Congo, es uno de los artistas revelación en Bélgica y venía a Pirineos Sur a certificarlo. Con un tímido pero solvente castellano se presentó en los Mercados del Mundo y, quizá a modo de guiño, arrancó con una canción delicada a una chica que conoció en Granada. Y no es un detalle sin importancia, porque su mimo y esmero con el público fue constante. Se mostró comunicativo, presentó las canciones con el mismo cariño que si fuera un concierto entre amigos e invitó a alzar los brazos para mecer sus temas.

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En su única visita a España este verano, armó su show a base de samplers y loops, que lejos de caer en la anécdota, funcionaron perfectamente para dar sentido a su propuesta, que mezclaba el pop con la electrónica y el hip hop con matices de música africana. Alcanzó los mejores momentos, con un público pendiente y entregado, con sus singles más reconocibles, “Amethys” y “Ça va pas la tête”.

Tanguy Haesevoets, que así se llama este talentoso multiinstrumentista, logró transmitir ese espíritu transgresor con el que busca aunar las dos culturas que ha mamado, la occidental y la africana. Y además, ofreció un gozoso espectáculo para los ojos con unas cuidados juegos de luces y sombras, con tantos contrastes como su propia música.

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El enérgico trío Ghetto Kumbé asaltó el escenario de los Mercados del Mundo con ganas de guerra. Ataviados con sus caretas tribales fluorescentes, los tres músicos no ofrecieron tregua durante su hora de actuación. Con las luces casi apagadas y siendo ellos mismos el máximo foco de atención, sacrificaron el formato clásico de canción para apostar por una actuación sin pausa entregada sin condición al ritmo.

 

Las bases a ritmo de 4×4 disparadas desde la mesa de mezclas, las resultonas imágenes proyectadas de fondo y las percusiones resultaron las protagonistas absolutas del concierto de Ghetto Kumbé. Que empezaran con “Chilakilé”  y finalizaran con “Ware warrior” casi es lo de menos; lo importante es que lograron hacer vibrar a un entregadísimo público de Pirineos Sur.

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