El folk aragonés revalida en Pirineos Sur su vigencia, 40 años después de Chicotén

Pirineos Sur es el festival de música de raíz por excelencia en España y tras haber realizado un recorrido sonoro y rítmico por casi los cinco continentes, finalizar con una noche dedicada al folk aragonés, en casa, servía el broche perfecto. El apoteósico “Canto a la libertad” de Labordeta interpretado por el Colectivo Chicotén y buena parte de las figuras más importantes del género solo fue la guinda de una noche en la que se reivindicó la relevancia del patrimonio cultural de Aragón. Su pasado, presente y futuro.

La música folk aragonesa es rica, variada y está muy viva. Una inquieta y valiente escena musical la lleva manteniendo vigente con el paso de los años. Pero si existe un año cero en el género, es la publicación del primer disco de Chicotén en el 77. Su legado fue tan importante que ahora el Colectivo Chicotén le ha rendido homenaje con un disco, “Ver para creer” (a su vez, con título homenaje a Hato de Foces), que vinieron a presentar con sus mejores galas a Pirineos Sur.

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El Colectivo Chicotén ya puede presumir de un imponente plantel de músicos (Joaquín Pardinilla y Ernesto Cossio, a la guitarra,Alberto Artigas al laúd, Fletes a la batería, Toto Sobieski al bajo, Juan Luis Royo al clarinete, Miguel Ángel Fraile con las gaitas y flautas y Carmen París a las voces), pero es que al escenario  flotante se subieron unos invitados de lujo, en una de esas estampas que son difíciles repetir.

“Pasapeanas” y “Albada de Beceite”sirvieron casi como una dulce introducción. Sin grandes aspavientos, la banda encabezada por Pardinilla desplegó su buen hacer y su gran conocimiento de la música tradicional. Con “Santa Agueda”hizo acto de presencia la siempre querida Carmen París y dejó su inconfundible sello jotero y potentes cuerdas vocales en“Fandango de mora” y “Venimos de las olivas. Fue en este momento cuando también aparecieron Olga Orús y Salvador Cored para revivir por un momento a la importante banda oscense de  folk de los 80- Hato de Foces-,con“Villancico y aguilando.

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Una vez finalizaron la presentación de “Ver para creer”encararon una segunda parte en la que resonaron algunos de los éxitos del folk aragonés más importantes de los últimos 30 años. Si existe una formación que ha triunfado en cada plaza de pueblo y ha sonado en todas las fiestas patronales es IxoRai!. Por supuesto, la banda de Zaragoza regaló a un ansioso público las infalibles“Carta de amor”y “15 de agosto”, con algunos de sus miembros originales (Jota Lanuza, Alfonso Urbén y Flip).

Se le sumó a la fiesta otro de las formaciones imprescindibles: La Ronda de Boltaña. La banda, formada en los 90, lleva recorriendo toda la geografía aragonesa y española portando con orgullo la tradición del cancionero popular y son todo un referente institucional. Con ellos llegaron dos preciosos momentos no exentos de cierta épica“O viento rondador”y“Maziello”.

Llegó el momento de los bises. Nadie se quiso perder esa foto: todos los músicos que habían intervenido en esta noche irrepetible se unieron para cantar “Ver para creer” y “El canto a la libertad”, ese himno que nos dejó para la posteridad José Antonio Labordeta y que las cerca de mil personas que se acercaron aLanuzaabrazaron y cantaron con todo su alma.

Maut, el folk electrónico aragonés para arrancar la noche

Pero la noche comenzó por el final, por el futuro del folk aragonés, el que no tiene inconvenientes en mezclarse con la electrónica más vanguardista. Maut es el máximo referente en este género y volvió a subirse al escenario flotante de Lanuza por segunda vez (lo hicieron ya en 2013). Aunque la electrónica y las bases programadas marcaron los ritmos, no faltaron ni los instrumentos tradicionales (el chicotén y el acordeón) ni las guitarras y bajos para otorgar matices y riqueza sonora.

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Comenzaron con ritmos más calmados, cercanos al house, casi lounge, para ir calentando el anfiteatro (“Degallau”, “Jerjes”, “Leciñena”). Fueron subiendo las revoluciones, pero sin prisa, dejando respirar las composiciones, cada una reivindicando pueblos y estilos musicales de Aragón. Las enigmáticas imágenes que acompañaron su  actuación resultaron un contrapunto perfecto para ese viaje sonoro aragonés.

Pisaron el acelerador y subieron volumen para dejar constancia de su fuerza escénica (“Muxonet”, “El grito”) y no perdieron la oportunidad de versionar brevemente a sus queridos AsianDubFoundation (a quienes telonearon en las últimas fiestas del Pilar y que parten de premisas muy similares). Y en una noche tan especial, de mucha hermandad, no quisieron despedirse del público de Pirineos Sur sin acordarse de todos los miembros que han pasado por su formación.

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