LA EXPOSICIÓN FOTOGRÁFICA “LE DUVET DE LA POUSSIÈRE” DE FRANK POURCEL REFLEJA LA EMOCIÓN Y POESÍA DEL SAHEL

(Huesca, 28 de junio de 2004).- El “Especial Sahel: Las músicas de la frontera” que protagoniza la semana central del XIII Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur se complementará con otras actividades como un ciclo de cine y la exposición “Le Duvet de la Poussière”, de Frank Pourcel. La muestra se podrá visitar durante la celebración del Festival -del 9 al 3 de julio- en la Carpa de los Mercados del Mundo instalada en Sallent de Gállego. Pourcel, a través de sus fotografías, nos transporta a las tierras del Sahel, territorio de frontera entre el desierto y la sabana africana, donde a lo largo de los siglos se han mezclado diversas culturas y creencias configurando un rico oasis multicultural. “Le Duvet de la Poussière” es una expresión poética del escritor africano tuareg Mahmoudan Hawad que revela la nada presente, un intersticio de la materia y de la vida, que no se materializa. Pourcel lleva el espíritu de la poesía y de la filosofía de Hawad, para quien el desierto es un cosmos, a su obra. Ambos comparten el trabajar sobre los Tuareg, Hawad escribe y Pourcel los fotografía, transformando lo invisible en visible tomado en el instante, el sentimiento registrado en un soporte fotográfico. Una forma de transparencia atravesada por la sombra o por la luz, por la desilusión o por la esperanza. El imperceptible signo que permite expresar la relación entre el hombre con su medio, con su tiempo con su historia, su tierra, su fraternidad, sus iguales… pero igualmente revelar la similitud humana, la esencia del ser, los símbolos colectivos universales. Desde 997, Pourcel se adentra en las desérticas y duras tierras del Oeste de África recorriendo Senegal, Mali, Níger, Burkina-Faso y el Sur de Argelia, con la finalidad de tender un puente entre dos mundos, mediante la fotografía como vía de diálogo y comprensión para un mejor conocimiento del entorno y sus habitantes. Nos muestra la expresión de la tierra mediante los buscadores de oro del Norte de Burkina-Faso, del agua a través de los pescadores de Dakar y del cielo con los funerales de un jefe Mossi en Burkina–Faso, junto a la imágenes de los Tuaregs, los nómadas del Sahara, los hombres libres. Así, bajo el prisma del antropólogo fotógrafo busca informar y construir una memoria del pasado para comprender el futuro. Su fotografía es el fruto del diálogo de la ciencia con la emoción, con ella pretende transmitir que la antropología pasa primero por el reencuentro, el respeto y la comprensión del otro y que es por esto una ciencia profundamente humana. Su trabajo se inscribe dentro de las corrientes que teorizan la utilización de la fotografía como instrumento y parte en la investigación antropológica, como las de Milton Guran o Albert Pierre Pourcel. En esta línea sus imágenes van más allá de meras descripciones visuales, llegando a transmitir la interacción y las acciones complejas como los rituales y ceremonias. En el caso de las ceremonias (bautismos, matrimonios y funerales), donde las acciones se suceden rápida y simultáneamente, la cámara es el instrumento que permite inmortalizar los pequeños detalles que se le escapan al antropólogo en su observación y que posteriormente se convierten en un dato. El fotógrafo, como observador, debe de integrarse en el acto sin estorbar en su desarrollo ya que ha de buscar su esencia y no sólo su interpretación. Pero al mismo tiempo ha de ser capaz de transmitir la distancia entre él y las personas fotografiadas. Es aquí donde Pourcel emplea su faceta de fotógrafo profesional con la utilización de los objetivos pertinentes, desarrollando su faceta más artística: “estar cercano al sujeto para captar todos los detalles del evento manteniendo la posibilidad de alejarse”. Es así como en este viaje hacia el conocimiento y el respeto del otro no se limita sólo a comunicarnos información, sino que capta y transmite emociones únicas e irrepetibles, fruto de los pequeños instantes que configuran sus vidas y las nuestras. Instantáneas de acciones cotidianas, de esas pequeñas cosas que uno no está obligado a mirar pero que tienen una cierta importancia, y con las que nos podemos identificar a pesar de las distancias culturales, muchas veces más construidas que reales. Aquí reside uno de los puntos más importantes de la obra fotográfica de Pourcel: el tender lazos, el dialogar entre culturas y el encuentro con los sentimientos. Sus fotografías se deben mirar como imágenes que restituyen la emoción de los instantes, siendo a la vez invitación al viaje y reflexión etnográfica. FRANK POURCEL El fotógrafo francés Frank Pourcel obtuvo el premio de Jóvenes Artistas Europeos en 994. Ha sido distinguido también con el premio Henri Matisse de la Unión Mediterránea por el Arte Moderno de Niza en 200, obtuvo una beca de artes plásticas de la D.R.A.C.P.A.C.A. en 2000 y una beca de la Misión du Patrimoine Ethnologique en 200, así como distintas becas del Ministerio de Cultura y de la Comunicación. Sus fotografías se han publicado en Le Monde, Le Monde Diplomatique, L’Humanit Hebdo y en diversas revistas científicas (África y Mediterraneo, Italia…) Se han expuesto en Francia (Biennale de Bastia; Arles, Marseille, el mes de la fotografía de Cherbourg…) y en el extranjero (mes de la fotografía de Turnhout, Bélgica; Centro Cultural Francés de Saint-Louis de Senegal). Algunas de sus obras forman parte de las colecciones de la Biblioteca Nacional de Francia, de l’Artothéque de Cherbourg, del Centro Mediterráneo de la Fotografía de Bastia, del Museo de Salon y de Crau, de los archivos Départamentales des Bouches-du-Rhône en Marsella, del Muéon Arlaten de Arles, y de otros departamentos y colecciones privadas. <

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