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Artistas
Nass El Ghiwane – Jil Jilala
Nass El Ghiwane – Jil Jilala
Marruecos
18 de julio
Auditorio Nacional de Lanuza

Son los eternos rivales. Si Nass El Ghiwane son los Stones, Jil Jilala son los Beatles. Historias tumultuosas y numerosas separaciones no han impedido que sigan actuando e innovando. Dos grupos, dos leyendas que crecerán simultáneamente, de las que se han hecho tesis universitarias y películas. Creadas con apenas dos años de diferencia, en 1970 Nass El Ghiwane en Casablanca y en 1972 Jil Jilala en Marraquech.
En 1973 en el Teatro Olympia de París, Jil Jilala entona una de sus canciones de culto “Liyam Tnadi”. Su estribillo “l‟aâchab nabta fibladi” (“las malas hierbas invadieron mi país”) hace vibrar a un público entregado que llena el teatro, meses antes Nass El Ghiwane habían triunfado en la misma sala con un público similar. Dos grupos de culto que se han disputado el liderazgo durante años. El origen de la rivalidad fue también el hecho de que miembros de las dos formaciones dejaran una para integrarse en la otra.

Nass El Ghiwane
Ser un ghiwane es una costumbre ancestral que estaba otorgada a gente conocida por su probidad y modesta facultad de describir a través de los cantos y las palabras la vida diaria y los problemas que sufre la gente. Los trovadores, transmitían de douar a douar (de aldea a aldea) sus sabidurías mediante poesía, cantos y teatro. Considerada como revolucionaria y fenómeno social, la mítica formación que el realizador americano Martin Scorsese describió como los “Rolling Stones de África”, continúan en activo tras 30 años de existencia. El grupo sigue conmoviendo a gran parte de la juventud actual. Dignidad, humildad y talento en estado bruto. Esa es la historia de Nass El Ghiwane. Nass El Ghiwane no podrían llegar a imaginar lo que sus canciones iban a despertar en el público ansioso de los setenta, años difíciles en el plano socio-político, y se convirtieron así en la voz de los oprimidos. En una época donde una simple declaración llevaba a la comisaría, Nass El Ghiwane denunciaba en sus canciones a los responsables de la corrupción, y exigían la justicia que nunca llegaría. Culturalmente adoptaron un estilo „no tradicional‟ con la tradición, realizando una ruptura del conocimiento (como subraya Mokthar Agzoule, investigador y seguidor del grupo). Esa es la razón por la que obtuvieron un público específico ghiwani más allá de los fans en el sentido clásico. La idea era sencilla: había que remodelar el patrimonio para crear textos basados en cuestiones sociales. Musicalmente el grupo se basaba en la música tradicional marroquí, en toda su diversidad. En una misma canción se puede unir la música gnawa, originaria del África negra, con la aïssawa e incluso con la música de los campesinos, y para conseguirlo sólo se bastaban con sencillos instrumentos de fabricación tradicional. El éxito de Nass El Ghiwane no se ha limitado a Marruecos, se extiende más allá de sus fronteras, sobre todo en los demás países norteafricanos. Estudios recientes atribuyen el nacimiento del rai a la influencia del movimiento ghiwani en los jóvenes de Orán. Casi nada.

Jil Jilala
Fundado por Moulay Tahar y un grupo de amigos en Marraquech en los años setenta inspirándose en la música tradicional de su país, abren las puertas a nuevas propuestas musicales, abordando en sus letras los problemas y realidades sociales de la población marroquí. Jil Jilala quiere decir “generación Jilala” y toma el nombre de la gran cofradía de los Jilala, es decir, una generación que se inspira en los objetivos de la cofradía a través de la música, para revitalizar y hacer frente a la decadencia del mundo artístico, romper los moldes de la tradición musical y enfrentarse, con sus palabras, a los problemas de la sociedad marroquí, sobre todo a los de los jóvenes. Jil Jilala son una referencia inevitable de la música popular de Marruecos junto a Nass El Ghiwane y Lemchaheb, estos tres grupos constituyeron lo que se conoció como “la nueva ola marroquí”. Su primera aparición pública tuvo lugar en la televisión en septiembre de 1972, unos días después, el 7 de octubre, se presentan en el Teatro Mohamed V de Rabat con un éxito espectacular que les lleva a ser recibidos por el rey Hassan II en palacio, algo inusual para este tipo de artistas. Unos meses más tarde se presentan en el Olympia de París y la carrera del grupo empieza a ser frenética. Jil Jilala marcó los años setenta con su música y sus canciones que reponen las melodías y ritmos inspirados en el folclore marroquí (malhun, gnawa,...) y unas letras que abordan temas sociales y de la vida cotidiana. A principios de los años ochenta produjeron el que se puede considerar uno de sus mejores álbumes Dawiweh. A partir de 1986 las composiciones del grupo se orientan hacia el reggae y el rai, y la música popular comprometida va decayendo, dando paso a un rai más comercial, situación que empieza a cambiar con la llegada de nuevo siglo, donde la música más involucrada con la realidad social vuelve a ocupar un papel determinante, lo que hace que el grupo vuelva a estar de actualidad participando en encuentros internacionales como el Womex o Las Noches de Ramadán en París. Hoy en día, tras unos cuantos años alejados de los escenarios y con una formación renovada, se mantienen activos en los circuitos musicales magrebíes y europeos. Las voces principales de Jil Jilala son las de Moulay Tahar y de Abdelkrim El Kasbaji, que alternan las percusiones con el canto. Voces muy distintas que crean un efecto muy especial y un gran contraste entre los altos registros de Abdelkrim y la voz monótona de Moulay Tahar. Su último álbum, Addami wa Errami, incluye algunas de las mejores composiciones que la banda ha realizado en décadas.


Formación:
Nass El Ghiwane: Omar Essayed (voz, bendir) – Allal Yaala (voz, banjo) – Rachid Batma (voz, percusión) – Hamid Batma (voz, guembri).
Jil Jilala: Pendiente de confirmación.





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